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DERECHOS DE LOS CREATIVOS

Hemos hablado con las abogadas de uno de los despachos especializados en arte con más solvencia de nuestro país, NIAL Art Law, para tratar esta materia y resolver algunas dudas comunes.

Sabemos que ser creativo es tener cada neurona de tu cerebro trabajando a tiempo completo en una tarea de lo más compleja. Sabemos que tratar con creativos compromete tu tiempo y tus habilidades resolutivas. Pero nada de esto es excusa para recordar que todos vivimos en el mismo mundo y que hay una serie de entes abstractos, llamados leyes, que condicionan toda nuestra vida, nos dediquemos a la labor que nos dediquemos. Por eso, hemos querido sacar a relucir uno de los temas más ignorados en el ámbito de la creatividad, el derecho.

Hemos hablado con Beatriz Niño e Isabel Niño, abogadas con más de veinte años de experiencia, las cuales fundaron NIAL Art Law, despacho especializado única y exclusivamente en el mercado del arte, contando como clientela a artistas, coleccionistas, museos, casas de subastas, galeristas y fundaciones dedicadas al mundo del arte.

¿Cuáles son los servicios que ofrece el despacho de abogados NIAL Art Law?

Trabajamos exclusivamente para clientes relacionados con las artes plásticas y visuales. Desarrollamos nuestro trabajo alrededor de la obra de arte desde todos los puntos de vista a nivel legal y jurídico, incluyendo todas las ramas del derecho.

Por eso, cuando nos decantamos por este campo hicimos una larga labor de investigación para recopilar todas las leyes que tenían incidencia en las obras de arte y en el mercado del arte, y desgranamos todos los artículos y la normativa al respecto. De ahí creamos nuestra especialidad, porque como es sabido, en España no existe esta especialidad. Simplemente no hay cátedra de Derecho del arte.

¿Por qué os especializasteis en este ámbito del derecho?

Llegadas a un punto concreto de nuestra carrera profesional en que el despacho nos iba muy bien, tanto económica como profesionalmente, nos sentimos necesitadas de un plus personal. Nuestro padre era arquitecto y un gran aficionado a la pintura. Desde niñas visitamos con él museos y galerías de arte que dejaron un profundo poso en nosotras. Es por ello que a mi hermana se le ocurrió la genial idea de aunar nuestras dos pasiones, el arte y el derecho. De ahí que decidiéramos y apostáramos por pasar de ser un despacho generalista, a ser un despacho especialista.

¿Puedes definirnos someramente de qué trata el derecho del arte?

La dinámica concreta que tiene el mercado del arte suele pensarse a sí misma como alejada o fuera del mundo de las leyes, diferente a otros mercados que sí se ven condicionados. Pero la realidad es que a la ley le da igual si se está hablando de una obra de arte o de un bien inmueble. Porque las leyes existen para todos los servicios, y para todos los objetos.
Los artistas, por ejemplo, deberían de tener muy claro todo el tema de los derechos de autor, y conocer qué derechos y obligaciones tienen sobre sus obras. Estos son temas que desconocen y salen de las carreras sin saber poner encima de la mesa sus derechos sobre sus propias obras y creaciones. Igual sucede con las contrataciones con las galerías o cuando se les contrata para hacer una exposición con una institución pública. Se les olvida que tiene que haber un contrato detrás para recoger derechos y obligaciones de ambas partes. No solo de una, sino de ambas.
Nosotras siempre abogamos por que en las carreras de Bellas Artes, Historia del Arte y cualquier otra que tenga incidencia dentro del mercado del arte, haya una asignatura de Derecho. No tiene que ser un asignatura aburrida y seria, sino práctica.

¿En qué casos concretos actuáis?

Asesoramos y planificamos legal y fiscalmente colecciones de arte, legados artísticos, herencias y donaciones, sobre derechos de autor, contratación, patrimonio histórico, exportaciones e importaciones, falsedades, robos, apropiaciones indebidas, cesiones de obras a instituciones públicas o privadas, etc. Son temas que en el mercado del arte se encuentran a diario y que su desconocimiento o falta de planificación pueden generar problemas.

La realidad es que la formación es básica. De hecho nuestra misión en el despacho es profesionalizar legalmente el sector. Y para ello, lo que hacemos en nuestra tercera área del despacho, lo que nosotras llamamos la parte romántica, es a través de conferencias, workshops, participación en masterclass en las universidades y a través de revistas especializadas en el mundo del arte, difundimos este conocimiento necesario porque vemos que hay un déficit muy grande dentro del sector.

Nosotras siempre abogamos por que en las carreras de Bellas Artes, Historia del Arte y cualquier otra que tenga incidencia dentro del mercado del arte, haya una asignatura de Derecho. No tiene que ser un asignatura aburrida y seria, sino práctica.

Me gustaría que nos hablaras un poco sobre el coleccionismo del arte.

Aunque el coleccionismo en España está muy alejado de otros países europeos, vemos que hay coleccionistas con ganas de hacer cosas y de promover con sus acciones la cultura y el patrimonio. Además, este es un buen momento para iniciar proyectos como un fondo de arte u otras acciones, como otorgar premios. De hecho, en las últimas ferias hemos visto como muchas colecciones y fundaciones están dando premios, lo cual antes no se veía tanto.
Los coleccionistas están saliendo hoy en día a la luz. Antes el coleccionista era muy reservado, y solo los conocían como tal en un círculo muy íntimo. Pero ahora los coleccionistas quieren participar dentro del mercado, estar en las escenas propias del arte, las ferias, exposiciones e inauguraciones. Quieren aparecer y reivindican su derecho como agentes fundamentales del mercado del arte.

Te voy a plantear un caso concreto. Cuando una obra de arte sufre algún desperfecto en una exhibición causado por un visitante ¿quién debe de responder de los daños?

Cuando una obra de arte es expuesta es fácil que el público pueda tropezar con ella o que un niño la toque y se produzca un desperfecto. Por este motivo el seguro de la obra de arte es fundamental. Es evidente que el visitante no lo hace con mala fe y la responsabilidad es fortuita. Entonces, el galerista o la feria deben de tener un seguro, que se encargará de arreglar el siniestro de la mejor manera. Si fuera necesario, con la ayuda del artista en la medida en la que este de las instrucciones concretas sobre la restauración.

Y sin embargo es muy normal que la obligación de contratar un seguro repercuta en el artista en vez de ser asumido por el galerista.

Eso se produce cuando no hay un contrato que establezca desde un principio la relación, las obligaciones y los derechos de ambos. Tradicionalmente en el mercado del arte un apretón de manos tenía como resultado un “yo confío en ti y tú confías en mi”. Pero lo que funcionó hasta hace poco, no funciona hoy en día, porque tampoco el mundo es el mismo y un contrato es fundamental.
Esto no quiere decir que deba de ser un contrato largo o con letra pequeña. Podemos formalizar un un contrato sencillo, en el que se establezca claramente los derechos y las obligaciones de ambas partes. Un contrato que simplemente se guarde en un cajón y se saque solo cuando haya un problema. Si la relación funciona verdaderamente, no hay porque seguirlo al pie de la letra. Pero si surgen problemas es mejor saber el papel que tiene cada uno.

Los artistas, por ejemplo, deberían de tener muy claro todo el tema de los derechos de autor, y conocer qué derechos y obligaciones tienen sobre sus obras.

Otro tema importante del que me gustaría que nos hablaras es de los límites que tiene un propietario sobre el uso y el disfrute de las obras de arte que ha adquirido.

El límite va asociado simplemente a la propiedad del soporte sobre el que va adherida la obra. Cuando se compra una obra de arte como coleccionista, no se compran los derechos de autor, sino simplemente el soporte donde va adherida esa obra. Si se quiere reproducir esa obra, exponerla o realizar otros actos con ella, se necesita el permiso del autor, como por ejemplo la cesión del derecho de reproducción por parte del artista.
Sí es cierto que la Ley de Propiedad Intelectual marca dos excepciones a los propietarios de las obras de arte en las que no se requiere la cesión por parte del artista, como puede ser las reproducción en ámbitos privados. Si tengo una obra en mi casa de Barcelona y quiero reproducirla para mi casa de Londres, un ámbito totalmente privado para mi, la ley me lo permitiría sin tener la necesidad de pedir la cesión al artista del derecho de reproducción. La otra excepción es la de exponer mi colección, siempre que no vulnere en absoluto el derecho al honor y a la profesionalidad del propio artista. Fuera de estas dos excepciones, cuando se quiere comprar una obra hay que tener claro que esa obra tiene una serie de derechos morales y de explotación que deben de respetarse. Por eso, también ayudamos a los coleccionistas a entender los límites de esta propiedad, puesto que los derechos son inherentes por sí solos al artista por el hecho de haber creado esa obra.

Helica, como agencia dedicada al ámbito de la creatividad, hace hincapié en la importancia que entraña el conocimiento de los derechos, obligaciones y herramientas legales para encauzar mejor tu profesión o negocio.

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