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ROBOTS. YA ESTÁN AQUÍ

Han venido para quedarse y cambiar el mundo como hasta ahora lo conocemos.

Andando por las calles de Tokio es fácil encontrarse con robots. Sí, robots en las tiendas de ropa, en el hall de edificios de oficinas y en muchos restaurantes. Los japoneses no son los únicos amantes de los robots. Parece que el mundo entero se rinde ante los encantos de estos seres especiales y es por esto por lo que queremos darte algunas pautas para que los comprendas mejor antes de que lleguen a ser nuestros jefes.

ALGUNAS ACLARACIONES PREVIAS

La diferencia entre robot, androide y cyborg no está clara. Al final de la película todos acabamos hablando de un robot más o menos bueno, sin pararnos a distinguir entre familias. Y el caso es que nada tienen que ver nuestro admirado Roy en Blade Runner, con la astuta copia robotizada de María en Metrópolis, ni con el millonario Iron Man Tony Stark. Aclarando términos, el cyborg es un humano modificado mecánicamente, mientras el androide es “un autómata de figura humana” y el robot una máquina sin más.

Resulta curioso saber que el origen de la palabra “robot” se lo debemos a un escritor y no a un científico o inventor. Karel Čapek, escritor checo, publicó en 1920 R.U.R (Robots Universales Rossum), una obra de teatro en la que Čapek trató de hacer una analogía con el término r´b del antiguo eslavo cuyo significado es “esclavo».

ROBOTS Y HUMANOS

Para los menos fans del universo robótico, tenemos algunos datos que darles. La relación establecida con los objetos mecanizados es larga y perdurable en el tiempo. Y parece que es un vínculo que va fortaleciéndose. Alrededor del año 350 a.C Arquitas de Tarento puso a volar el que se puede considerar el primer dron de la historia, y un siglo más tarde Herón de Alejandría desarrollaba al abuelo de todos los pájaros cucos que se esconden en los relojes.
Dando un buen salto en el tiempo nos encontramos con el ingenio de Giovanni Torriani, más conocido como Juanelo Turriano, que entre muchos inventos creo al “Hombre de Palo” autómata que recorría las calles de Toledo pidiendo limosna.
Innumerables son los ejemplos de mecanismos creados a lo largo de la historia con funciones más o menos prácticas, pero la realidad es que la mente humana parece haber estado fascinada siempre por la creación de seres, acercándose lo más posible a la perfección de la naturaleza.

LA ROBÓTICA EN LA ACTUALIDAD

Alan Turing es considerado el padre de la inteligencia artificial. El encargado de descifrar la máquina nazi “Enigma”, también fue la persona de carne y hueso que planteó la duda de si los robots podrían llegar a ser igual que los seres humanos. Y si estos llegaran a ser así, ¿podrían generar máquinas sin contar con los humanos?
La actualidad arroja cifras rápidas de comprender. Los robots industriales son cada vez más baratos. Estos encargados de trabajos rutinarios tienen un costo promedio de 24 euros por hora, pero se estima que para 2020 este coste disminuirá a los 17 euros por hora. Este costo es menor al del salario mínimo de algunos países, por lo que este es un tema que comenzará a ser foco de debate en poco tiempo.
De hecho, grandes empresas como Ocado y Amazon están utilizando desde hace tiempo robots para abaratar costes en su proceso de almacenamiento y distribución de productos. Y de todos es conocido la implementación cada vez mayor de bots en internet para desarrollar tareas de creación de cuentas de correo, conversar con seres humanos a través de los chat bots o incluso hacer ciberataques.
¿Sustituirá la inteligencia artificial al ser humano en algunos procesos?

MÁS ALLÁ DE LA CONTROVERSIA

Nada habría que temer si nuestros queridos amigos de hierros y cables tienen a bien cumplir a rajatabla las leyes escritas por Isaac Asimov o mientras los científicos no sean capaces de descifrar de una vez por todas el mapa del cerebro humano, factor indispensable para que los robots puedan emularnos completamente.

Los laboratorios están experimentando con robots que realicen tareas sociales, como el robot Maggie del Robotic Lab de la Universidad Carlos III. Otros robots se encargan de funciones extremadamente peligrosas, como es la misión del robot que opera en la central nuclear de Fukushima mandando imágenes de su interior.

 

Amigos o enemigos, los robots son parte de nuestra realidad actual y prometen dar de que hablar en un futuro muy próximo.

 

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