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¿BIG DATA?

Big data, lo oímos a todas horas y a veces nos preguntamos si nos afecta. En esta entrada vamos a mostrarte que todos estamos dentro de esas dos palabras y que el mundo creativo no es ajeno a esta nueva realidad.

Parece que alguien hubiera puesto el nombre aposta y tratara de emular con la expresión big data alguna entidad de las novelas de Orwell, Huxley o Alan Moore. Esperemos que nada tengan que ver nuestra cotidiana realidad (polémicas de Facebook aparte) con las distopias escritas en el siglo pasado y pongámonos al día en lo que respecta a nuestro sector, la creatividad y la cultura.

Verdaderamente, no importa el sector económico o social en el que nos movamos, el big data está por todas partes, y no parece una simple moda pasajera. Los datos generados por usuarios, clientes y visitantes, tanto en el mundo offline como online generan toneladas, -¿qué digo toneladas?- terabytes, -¿qué digo terabytes?- petabytes de información que si dan con los especialistas en analizarlos, traducirlos y gestionarlos, los resultados obtenidos están cerquita de la ciencia ficción.

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MUSEO Y BIG DATA

El museo de diseño, el museo de la ciudad, el museo de arte, el museo del museo… todos conectan gente, transmiten las ideas de unas gentes con las mentes de otras. Imagina la información que vuela en forma de autopistas sin límite de velocidad a lo largo y ancho de las salas de estos lugares. Esa información es big data y una máxima de algunos museos en la actualidad es conocerla y tomar decisiones teniéndola en cuenta. Se trata simplemente de mantener una conversación con el visitante, por medio de una serie de herramientas, y conocer porque hace unas cosas y no otras.
El Museo Británico se ha aliado con Microsoft para poder mantener esa conversación de manera más fluida con sus 6,5 millones de visitantes anuales. Para ello un equipo de expertos en big data está analizando cada pequeño paso dado incluso por el más pequeño de sus visitantes, el tiempo dedicado a una obra y no a otra, por donde ha comenzado su visita, el tiempo que le ha llevado ver una exposición o el tiempo de descanso, etc. De esta manera el museo podrá rediseñarse una vez más, gracias a la información que les brindan las audioguías o los puntos de Wifi libre. Cualquier decisión ahora es tomada en base a estos datos. Desde ampliar el horario de la tienda del museo, o recolocar una obra, e incluso crear rutas preestablecidas, todo se hará en base al comportamiento de otros visitantes.

El primer museo español que ha puesto a prueba esta nueva tecnología ha sido el Museo Reina Sofía, que durante la exposición “Piedad y Terror en Picasso. El camino a Guernica” puso en manos de Telefónica el análisis de datos de los visitantes al museo.

LA TECNOLOGÍA BEACON TE INSPIRA

El año 2014 fue llamado el “Año beacon” y su preponderancia no ha disminuido desde entonces, pero sí lo hace muy silenciosamente. Estos pequeños dispositivos conectan mediante bluetooth con nuestros dispositivos móviles para enviarnos información una vez que estemos el el punto estratégico donde han sido colocados. Por ejemplo, en una exposición el visitante recibiría información adicional. Pero también pueden recoger información y cuantificar el número de visitantes a una exposición.
La casa-museo de Rubens utiliza este tipo de tecnología para ofrecer información adicional al visitante, juegos, rutas por el museo o incluso visionar bajo rayos X con su móvil las obras, ampliar los detalles o hacer preguntas concretas. También el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York utiliza la tecnología beacon para inspirar a sus visitantes en la compra de souvenirs. La aplicación ASK que utiliza el Brooklyn Museum resuelve todas las dudas que puedan surgir durante la visita al museo.

Verdaderamente, no importa el sector económico o social en el que nos movamos, el big data está por todas partes, y no parece una simple moda pasajera.

EL FUTURO DEL BIG DATA

Aún sin llegar tan lejos en el tiempo, algunos museos están atrayendo las hipótesis más futuristas al presente. El Tech Museum of Innovation invita a los visitantes a la exposición permanente Body Metric, a hacer un chequeo de sus constantes vitales mientras visitan esta exposición. Los sensores se colocan en diferentes partes del cuerpo del visitante mientras realiza diferentes actividades. En esta ocasión objeto y sujeto de la exhibición son uno solo.

Algunos de los expertos en big data fantasean con crear rutas en las exposiciones para que el visitante concurra por ellas según su estado de ánimo. Si quieres bucear más en este mundo enredado y complejo te recomiendo que investigues en el genial proyecto de Big Bang Data. El tiempo y las necesidades dirán hasta donde llega la recogida y análisis de datos.

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